El Código Da Vinci- Dan Brown


     La segunda pieza del thriller creado por Dan Brown es "El Código Da Vinci". Publicado en 2003, este best-seller es un libro lleno de misterio y de mucho conocimiento histórico y religioso (lo que es característico de Brown). Dadas las muchas refrerencias religiosas contenidas en la historia, este libro causó un revuelo sin precedentes al momento de su publicación. Aún hoy se siguen escuchando comentarios sobre las ideas planteadas en estas páginas. En lo personal, fué todo ese revuelo lo que me animó a comprar mi propia copia y leerlo.

     La historia presenta el Profesor de Simbología de Harvard, Robert Langdon, envuelto en un enigma que le lleva junto con Sophie Neveu, al epicentro de la religión mundial: El Vaticano. En esta oportunidad, Langdon y Neveu están en busca del Santo Grial. En su aventura, muchos secretos sobre la religión y la vida de Jesús como la conocemos, son revelados. También Sophie descubre muchas cosas acerca de sí misma y de su familia. Curiosamente, esta historia de 105 capítulos también cuenta los eventos ocurridos en un período de tiempo bastante corto, unos pocos días. 

     La historia que relata "El Código Da Vinci", a pesar de su muy marcada tendencia religiosa, me llevó a pensar que no todo es lo que parece. Las cosas más simples pueden esconder los misterios más complejos y las enseñanzas más profundas. Independientemente de que se crea o no si los hechos presentados por Brown en esta historia acerca de la vida de Jesús son reales, la verdad es que como lector, uno se ve obligado a replantearse muchos de sus propios paradigmas. 

     Los secretos más antiguos y las verdades más profundas se esconden a plena vista. Sin embargo, son sólo visibles para aquellos que saben lo que ven. Luego de leer "El Código Da Vinci" pienso que todos los seres humanos estamos en búsqueda de nuestro propio "Santo Grial". Algunos pasan la vida entera buscándolo, sin éxito; sólo unos pocos desarrollan la capacidad de ver en las cosas más simples los códigos y los rastros que los llevan a encontrar su anhelado tesoro. 

     Otra cosa importante que extraje de la lectura de este libro es que los tesoros más grandes tienen muy poco que ver con el dinero. Esta parece ser una idea frecuente de Brown, ya que la presenta en otros libros (puedes leer la reseña que hice de "El Símbolo Perdido") valiéndose de otros símbolos y de otras historias, por supuesto. Como decía, los tesoros más importantes distan mucho de ser monetarios, y es que el conocimiento (y el auto-conocimiento) es el mejor y más valioso tesoro que pudiese encontrarse. Dado que es un recurso tan valioso y a su vez tan peligroso, nuestros ancestros se esmeraron en esconderlo de las manos incultas y de las mentes retorcidas. El conocimiento de la verdad es un arma increíblemente poderosa, que en las manos correctas puede liberar a muchos de sus prisiones de la misma manera en la que puede convertir al universo entero en una prisión, si cae en las manos equivocadas.

     Al final, una vez más Dan Brown a través de Robert Langdon me puso al borde de mi asiento en cada capítulo, todo, para llevarme a re-evaluar mi concepción de lo que es "verdad". Honestamente me quedaron ganas de ir tras las muchas cosas que el mundo puede haber escondido de mi vista y explorar hasta dónde pueden llegar las implicaciones de una simple flor de liz. Nada de lo que me rodea tiene el mismo significado, pues nada de lo que pueda ver es precisamente lo que parece ser. Ciertamente, el conocimiento más puro y la sabiduría más noble está al alcance de aquellos que busquen con humildad y sepan seguir los rastros que los que han caminado antes que nosotros han dejado. En última instancia, sólo queda confiar en que el conocimiento que adquirimos ha caído en las manos correctas, que lo usaremos para liberar y no para esclavizar. Lo hermoso es que cuando hemos encontrado nuestro "Santo Grial", nos damos cuenta de que eso representa sólo el comienzo de otras búsquedas más profundas, más peligrosas, cuyos hallazgos son más elevados y sublimes.

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